Basado en hechos reales…los nombres se han adaptado para no revelar la verdadera identidad de Diego…ups…a partir de ahora “Señor D.”
Viernes noche…y tan de noche que era que todos los gatos eran pardos jejeje. Un pedo cojonudo, media fumada y Antonio muy subido de humos por no se que historia de una rumana, un regalo de cumpleaños y unos 45 minutos de espera. Situándonos…Bar Mikonos, Huertas, 1:30 de la madrugada y quién más quién menos con medio colocón (yo con colocón entero de todo un poco jeje) y empieza la clase práctica del “Señor D.” de la teoría de la Evolución. (a partir de ahora me limitaré a transcribir la descripción del “Señor D” sobre lo que aconteció).
Dos hembras acorraladas en una esquina del garito por dos débiles cervatillos de mierda, mientras, nosotros tomando una copillas y celebrando la prepotencia de Antonio (me parto jeje). Miradas furtivas (o pudiera ser simplemente miradas al único sitio donde podían mirar jejeje) de auxilio de las hembras a uno de los machos líderes de la manada (Señor D) y este sintiendo que debía cumplir un deber con la naturaleza se acerca a las hembras aposentando su cuerpo (aprisionado en una camiseta un tanto gay ajustada de más…) al lado de las mismas para un posterior “Hola…soy Diego…” (upsss….. Señor D) que sonó un tanto triste. A raiz de ver a una masa informe de músculos (juas juas), los cervatillos de mierda se fueron del local más acojonados por la visible necesidad de sexo del “Señor Diego” (upsss… “Señor Diego”) que por otra cosa.
Las hembras sintiendo las hormonas (acumuladas años ha…) fueron receptivas al acercamiento. Posteriormente se inició un ataque furtivo que finalizó de una forma trágica.
¡¡Una hora…una puta hora!! con el “Señor D” currando con pico y pala (creyéndose el motor de la evolución…juas juas) y el acompañante Peces currando a la hembra acompañante para que su huida no provocara la desbandada. Pero la verdad que ni un triste baile…ni un roce…vamos que todos los genes se quedaron donde estaban jejeje.
Parece ser que la hembra no estaba en época de celo (eso dice el “Señor D”) aunque si lo hubiera estado hubiera acabado por aparearse sola jejeje, pero démosle una segunda oportunidad…el próximo año tendra el mismo regalo que Antonio…jejeje.
Moraleja: Si crees en la evolución…vas de culo jeje. Aparéate con quien puedas y no con quién quieras (o lo que es lo mismo aparéate bien y no mires con quién jeje).


Anonymous
5 years ago
Soy una persona anónima. Quiero mantener mi identidad oculta. He leido sobre el pobre “señor D.” Me parece una historia muy tierna, donde se dejan ver los verdaderos valores de la amistad, la superación personal y la ENVIDIA. Si, la envidia tambien. Por que en toda historia hay un ser malvado. Y en esta, el malo, movido por pura envidia ha escrito ese relato lleno de sucesos que faltan a la verdad. Sin embargo todos los esfuerzos de este mísero ser no hacen sino engrandecer la figura del “señor D.” y conseguir convertirlo en leyenda viva de su generación.
Para empezar dichas hembras se aproximaron furtivamente al área de dominio del “Señor D.”. Era una noche especial. Anteriormente hembras ligeras de cascos habían “atacado” al “Señor D.” impresionadas por su porte y por algo más… El “señor D.” no es de piedra, y la sangre fluía caliente por sus venas. Es por eso que detectó el sutil movimiento de las hembras. Sin embargo, dichas hembras, (y esto es lo único cierto de la historia), fuero atacadas sin reparos por dos cachorros. Uno de metro trinta y otro al que le faltaban dos platos de fabada de a kilo, para ser un adversario digno del “señor D.”. Ante este panorama las hembras rechazaron a estos individuos. Era el momento del “Señor D.” En un descuido de ambos machos primerizos el “señor D.” acompañado de un escudero inició el aproximamiento y lo logró con exito sin apenas despeinarse. Lo más dificil estaba hecho. Sin duda un duro golpe para los dos machitos que agacharon la cabeza y abandonaron la zona ante la manifiesta superioridad mostrada por el “Señor D.”. En este punto se explica la teoría de la evolución.. el pez grande se come al chico. Y punto. Sin remordimientos y sin clemencia. Naturaleza en estado puro. Sin embargo con lo que no contaba el “Señor D.” es que ambas hembras no eran receptivas. Nunca lo fueron. El “Señor D.” lo intentó haciendo gala de una exquisita educación. Nunca resultó pesado como acostumbra a ser un tal Josek (ups… Jose Carlos).
Antes de acabar quiero agradecer las palabras de Antonio ante el fracaso del “Señor D.”: “Eres un mariquita, yo a esa la hubiera hecho de todo” ¬_¬…
Moraleja: Pobres de aquellas hembras que Josek (ups… Jose Carlos)cortejara en el pasado ya que su moraleja es: “Aparéate con quien puedas y no con quién quieras”. Advertidas estais para el futuro. El Señor D. nunca hubiera dicho estas palabras….
Ánimo y sigue así Señor D.