“…es que los jóvenes de hoy en día no se quieren independizar. Yo tengo a mi hijo de 30 años todavía en casa, y no hay quién lo eche…”. Oir comentarios como este me toca sumamente las PELOTAS (y sin perdón por la expresión, porque me las toca, y mucho). ¿Por qué me pongo así por estos comentarios? Muy fácil; ayer comencé a ver pisos, fui con Miguel y los dos Diegos dando una vuelta por el centro de Madrid, viendo carteles e inmobiliarias, y lo que encontramos fue patético. Pisos ruinosos de una habitación por más de 50 millones de las antiguas pesetas, algunos pisos de 3-4 habitaciones casi accesibles pero en estado deplorable. Con todo esto estoy pensando muy sériamente en comprar un puentecito muy majo que he visto a las afueras de Madrid, tiene un río debajo y los tendidos eléctricos y de teléfono cerca, vamos, todas las comodidades en su mano. Lo malo es que está para reformar, pero con un par de capas de pintura y cartones a los lados para aislar un poco el frío quedará como nuevo.
Ya con esto solo falta pedir la hipoteca para el puente…al no tener contrato fijo me pedirán avales, y no teniendo nada no se cómo se puede dar un aval. Esperemos que la directora del banco esté muy necesitada y acepte mis servicios de gigoló como aval para la hipoteca…me esperan unas noches llenas de sexo con una vieja necesitada debajo de un puente…¡¡¡que delicia!!!!



El pelele
7 years ago
Estimado comprador de tierna edad, soy de la asociación de constructores de puentes y contenerdores. Sentimos decrles que para los únicos puentes que nos quedaban libres ya hemos recibido una entrada por parte de sus futuros dueños. Sin embargo estamos pensando en lanzar una nueva promoción basada en carton con más de 500 cajas de tamaño medio#grande para la cual aun no hemos vendido todas. Se trata de viviendas unifamiliares de tipo loft y que sin duda cumplirán con todas sus expectativas. Por cierto, no es conveniente mojarlas a no ser que contrate nuestro exclusivo revestimiento de plástico industrial. Tambien disponible con burbujitas que aportan un efecto aislante de ruido y de calor. Su precio varía entre una barbaridad y un huevo.
Deseándole suerte en su búsqueda me despido.